Tierra quemada por el sol
lloras en silencio
escondes tanta vida bajo tu piel reseca
que afloran lágrimas en forma de lagunas.
Icono de los que luchan por sobrevivir
en un mar verde... o seco,
siempre anhelado
por quienes intentaron forjarse un porvenir.
Laberinto plano de míticos caminos,
rectos y polvorientos
otrora surcados por leyendas y viajeros,
tu astro abrasa los regalos
que nacen en sus veras
en forma de amapolas
todas las primaveras
cual goteo de tus propias venas.
Las encinas
silenciosas y vigilantes
atestiguan mudas la dureza del pasado
y el carácter de tus gentes
aquellos hijos de los molinos
que vencieron a los cuatro vientos
vosotras y vosotros
sois ahora los que serviréis de referente
al horizonte
para que el atardecer
con vuestro esfuerzo
se torne en amanecer
y convierta en esperanza
la próxima noche de los tiempos.